Ilustración técnica
Cuando una fotografía no basta para entender un producto o un proceso, la ilustración técnica vectorial entra en juego. Este tipo de ilustraciones sirve para explicar, estandarizar y reducir errores, son ideales para manuales de instrucciones, despieces, infografías, esquemas isométricos o cortes explotados que muestran lo que el ojo no ve. Vengo de un mundo donde la precisión importa, y eso se nota en cada línea: las ilustraciones que entrego son claras, consistentes y listas para imprimir o para web.

Ilustración vectorial de una fragata para mostrar los productos de Facet Filtration Group
El valor de la ilustración técnica está en su claridad. Antes de dibujar, comprendo el funcionamiento: qué hace el objeto, cómo se monta, qué piezas son críticas, dónde fallan las personas cuando lo usan. Con esa información, elijo la proyección adecuada (isométrica para ver volumen sin distorsión, ortogonal para medidas, axonométrica cuando interesa) y construyo un lenguaje visual consistente: grosores de línea, códigos de color, flechas, etiquetas y notas.
Trabajo en vector para garantizar nitidez a cualquier tamaño y entregar archivos editables cuando hace falta. Si el proyecto lo requiere, preparo versiones en PNG o SVG optimizadas para web, con peso contenido y teniendo en mente siempre la accesibilidad. Para materiales impresos como manuales de instrucciones o catálogos se tiene en la legibilidad mínima, porque un manual se lee en un taller, una obra o una cocina, no en una pantalla retina siempre perfecta.
La colaboración con el equipo técnico del cliente para el desarrollo de ilustración técnica debe ser constante. Suelo pider fichas, CADs, fotos y, cuando sea posible, feedback de personas que usan el producto a diario. Si no existen materiales, reconstruyo a partir de mediciones y fotografías. Lo importante es no dar nada por sentado: una ilustración mala explica menos que un párrafo; una buena ahorra llamadas al servicio de atención al cliente de la empresa, minimiza las devoluciones y consigue ahorra a la empresa horas de formación.
La consistencia manda cuando hay series: establezco un sistema que permite que cien ilustraciones parezcan de una misma familia aunque se hayan hecho en momentos distintos. Eso reduce costes a futuro y facilita la actualización.









